Cuando el tic tac, se paro, ella miro hacia tras y no vio mas que un reloj viejo con el péndulo descentrado.
Siguió su camino sin dar le más importancia que el ruido molesto. Paso la sala, el living y llego a la cocina, que desorden, pensó hizo un paneo no vio nada con que limpiar y ordenar. Cuanto tiempo llevaba la casa cerrada, se preguntó.
Abría ventanas, saco cortinas, alfombras y las fue llevando al patio, como lo hacia la abuela, colgaba en el tendal con cara al sol todos los recuerdos de la infancia.
Las mañanas de verano, con perfumes a madreselvas ,las plantas en latas de aceites recién regadas , la manguera en el piso dejando correr el agua , para que ella solita busque los pedacitos de baldosas rotas y formen charcos, que seguramente ella después con la escoba corría de una lugar a otro. Así el patio estaba fresco y limpio para la tarde.
Los helechos colgados en las paredes, acomodados de forma intercalada rompía la línea recta de la mirada. Los malvones en el piso imponente rojo que acaricia sus ojos.
Sigue el tic tac, y el presente volvió, ella sola tendría que desarmar esa casa de su infancia, hoy la acompaña los fantasmas del ayer, y envuelta en la nostalgia abre puertas corre telas de arañas, y levanta telones polvorientos, todo estaba allí en el mismo sitio inmóvil, como si nunca hubiera pasado nada, cuanta pena tenia, no quería deshacer esa imagen de su niña, de los juegos con los primos en el verano.
Otra vez el reloj la saco del pasado, se distrajo en sitios que pensó olvidados, y su presente era ese, frente alo que parecía ya no existía.
Estaba allí , es real .La casa no se vende.
bibiana
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